domingo, 11 de abril de 2021

 

Humo...


Pueden decirse muchas cosas románticas del cigarrillo u otras desagradables a niveles pornográficos. En el  México marginal, el cigarro es el vicio del pobre que lidia con su ansiedad por obtener el estímulo placentero, barato e inmediato. Un primer paso hacia el precipicio de la desesperanza, normalizada como modo de vida, en espera de redención fortuita sin la humildad del milagro. O el plano anestesiamiento por otras vías. (Definitivamente, hay quienes se ahorran el proceso y se ofrecen voluntariamente al aniquilamiento y la vida misma es solo un trámite penoso)  

 Después de eso, el tiempo y la salud se pierden en el limbo pausado entre un cigarrillo y el siguiente. Sin la perspectiva  del fumador de clase media o alta que lo disfrazan como un accesorio.

Al final, la nades o la abundancia solo define el contexto del autoengaño…