Humo...
Pueden decirse muchas cosas románticas del cigarrillo u
otras desagradables a niveles pornográficos. En el México marginal, el cigarro es el vicio del
pobre que lidia con su ansiedad por obtener el estímulo placentero, barato e
inmediato. Un primer paso hacia el precipicio de la desesperanza, normalizada
como modo de vida, en espera de redención fortuita sin la humildad del milagro.
O el plano anestesiamiento por otras vías. (Definitivamente, hay quienes se
ahorran el proceso y se ofrecen voluntariamente al aniquilamiento y la vida
misma es solo un trámite penoso)
Después de eso, el
tiempo y la salud se pierden en el limbo pausado entre un cigarrillo y el
siguiente. Sin la perspectiva del
fumador de clase media o alta que lo disfrazan como un accesorio.
Al final, la nades o la abundancia solo define el contexto
del autoengaño…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario